La Ruta de La Altagracia: peregrinos, promesas y turismo religioso en el corazón de Higüey

La Ruta de La Altagracia: peregrinos, promesas y turismo religioso en el corazón de Higüey

Tiempo de lectura estimado: 12 minutos

En Higüey, capital de la provincia La Altagracia, República Dominicana, se vive una ruta que no se mide en kilómetros sino en propósito.

Se trata del camino que cada año emprenden peregrinos, dominicanos o extranjeros, residentes en el país o el exterior para entregarse a la devoción de la Virgen de la Altagracia.

Peregrinos en la tradicional actividad “Los toros de la Virgen en la Basílica de Higüey de este año, realizada tradicionalmente cada 14 de agosto. Crédito: Instagram Gobernación Provincia de La Altagracia.

Peregrinos en la tradicional actividad «Los toros de la Virgen en la Basílica de Higüey» de este año, realizada tradicionalmente cada 14 de agosto. Crédito: Instagram Gobernación Provincia de La Altagracia.

Aquí se manifiesta una veneración nacida alrededor de una pequeña imagen que representa la Natividad cristiana y que, con el paso de los siglos, se convirtió en uno de los símbolos más afianzados de la identidad dominicana.

Hoy, esa devoción impacta el turismo religioso y también se expresa en los testimonios de quienes llegan hasta Higüey movidos por la fe, tradición, una historia personal, o por mera curiosidad turística.

Virgen de La Altagracia

Captura de la pintura original de la Virgen de la Altagracia, protectora del pueblo dominicano, que se expone en el santuario en Higüey, provincia de la Altagracia.

 

Cuando la fe se convierte en viaje

El turismo religioso es un fenómeno mundial que combina espiritualidad, cultura, patrimonio y movilidad. La Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo) ha estimado que entre 300 y 330 millones de turistas visitan cada año los principales lugares religiosos del mundo.

Por concerniente, estos desplazamientos también dinamizan la economía local y los servicios turísticos, fortaleciendo la sostenibilidad turística.

El turismo religioso católico que se respira en la Basílica de Higüey tiene varios referentes internacionales, como por ejemplo: el del Santuario de Fátima, en Portugal; la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, México, y el Santuario de Santiago de Compostela, España.

Dentro de todos, resalta el santuario portugués, el cual nos muestra un impacto que nos ayuda a comprender el interés por el turismo religioso y la realidad del santuario mariano dominicano.

Según su página web, el recinto religioso recibió aproximadamente 6,5 millones de personas  en 2025, una cifra incluso superior a la registrada antes de la pandemia de COVID-19.

Otro punto importante a tomar en cuenta, considerando que gran parte de las visitas a la basílica son de dominicanos, es lo que el  Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha arrojado. El organismo destaca el peso del turismo nacional dentro de la actividad turística dominicana.

En sus estimaciones para 2025, el gasto turístico interno se situó en torno a 4.1 mil millones de dólares, frente a unos 11.4 mil millones correspondientes al gasto internacional.

La Altagracia, mucho más que sol y playa

Para comprender qué importancia tiene el turismo religioso en esta provincia, primero hay que mirar la magnitud global del destino.

Es una verdad palpable y comprobable, que la provincia de La Altagracia, donde se encuentra Punta Cana-Bávaro, ha cimentado una marca internacional asociada al turismo vacacional.

Pie de foto: Vista panorámica de una de las playas y complejos de Punta Cana. Crédito: Pexels.

Vista panorámica de una de las playas y complejos de Punta Cana.

Los datos del Ministerio de Turismo del país, recogidos en el Informe de Destino La Altagracia 2025, correspondiente al periodo comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025, muestran la dimensión del movimiento turístico internacional que recibe la provincia.

El informe indica que La Altagracia registró 5.418.359 llegadas de no residentes, un 8,5 % más que en 2024.

informe Destino La Altagracia 2025

El Informe Destino La Altagracia 2025, del Ministerio de Turismo de República Dominicana, registra un crecimiento del 8,5 % en las llegadas de no residentes a la provincia, que alcanzaron los 5.418.359 visitantes.

Hay, no obstante, otros indicadores que muestran que una parte de quienes llegan a la provincia se mueve más allá de sus alojamientos.

El 48 % de los turistas encuestados realizó actividades fuera de su establecimiento, según el mismo Informe de Destino La Altagracia 2025. Un dato sumamente relevante para este trabajo, aunque en el mismo, no identifique los principales lugares de movilidad de los visitantes.

informe Destino La Altagracia 2025

El 48 % de los turistas encuestados realizó actividades fuera de su establecimiento durante su estancia, según el Informe Destino La Altagracia 2025, del Ministerio de Turismo de República Dominicana.

Declaraciones como las de monseñor Jesús Castro Marte, obispo de la Diócesis de La Altagracia, nos ayudan a cuantificar el turismo religioso en torno a la Basílica de Higüey.

Según publicó el periódico El Nuevo Diario durante una entrevista realizada en la Feria Internacional de Turismo de Madrid, Fitur en el año 2024, el prelado afirmó que cerca de un millón de personas visitan cada año la Basílica de Higüey por turismo religioso. Hoy en día, estos datos no han cambiado.

Padre Evaristo Areché, rector de la basílica de Higüey

Padre Evaristo Areché, rector de la basílica de Higüey

Evaristo Areche, rector de la basílica, tras ser entrevistado por Soy Caribe Premium, nos confirmó que la cifra sigue siendo la misma.

La demanda por conocer la Basílica de Higüey también se refleja en la oferta comercial de excursiones tanto nacionales como internacionales. Plataformas internacionales como Tripadvisor y Viator incluyen visitas al templo dentro de sus recorridos desde Punta Cana hacia Higüey.   A esto se suma, la oferta de excursiones organizadas los operadores turísticos nacionales tales como, Cocotours, Sol Cana Tours o NexusTours.

Todo esto permite observar una realidad sobre el destino: Higüey tiene su propio movimiento de visitantes, donde el turismo religioso es y puede seguir mejorando la oportunidad de diversificar la oferta de La Altagracia, fortalecer su patrimonio y ampliar los beneficios económicos y sociales del turismo hacia la ciudad y su entorno.

Pero independientemente de los beneficios turísticos que ofrecen estos desplazamientos, hay algo concluyente, la fe devocional a “María de la Altagracia”, específicamente para la población dominicana es tan fértil y fructífera, como la representación artística del “naranjo” que abraza la imagen en el retablo del altar mayor de la basílica.

La basílica, entre la fe y el turismo

Basilica de Virgen de La Altagracia

La arquitectura moderna y monumental de la basilica , fue diseñada por los arquitectos franceses André-Jacques Dunoyer de Segonzac,Pierre Dupré, y  Pierre Domino. Se destaca por sus grandes arcos de hormigón y una silueta ascendente que simulan manos en actitud orante.

En Higüey, la relación entre peregrinación, turismo y patrimonio tiene un punto de partida inevitable: la basílica.

 

Interior de la basilica de la Virgen de Altagracia

Para Evaristo Areche, administrador del santuario, la relación entre el santuario y el movimiento de visitantes no es nueva.

Desde sus orígenes, explica, el lugar se convirtió en un punto de encuentro y de identidad para los dominicanos; una realidad que llevó a la construcción de un templo de mayores dimensiones para acoger a los peregrinos que llegaban hasta esta ciudad del este del país.

Santuario de San Dionisio, Higüey. Templo del siglo XVI fue durante siglos el hogar de la Virgen de la Altagracia. Con la inauguración de la Basílica en 1971, la imagen fue trasladada al nuevo santuario, San Dionisio hoy permanece como testimonio del origen de esta devoción en Higüey.

Santuario de San Dionisio, Higüey. Templo del siglo XVI fue durante siglos el hogar de la Virgen de la Altagracia. Con la inauguración de la Basílica en 1971, la imagen fue trasladada al nuevo santuario, San Dionisio hoy permanece como testimonio del origen de esta devoción en Higüey.

Hoy, ese flujo de visitantes, reúne diferentes motivaciones.

«Muchos vienen por razones religiosas, sobre todo latinoamericanos, colombianos, peruanos y de otras latitudes que vienen por fe. No vienen como turistas, sino como peregrinos»

Otros visitantes, añade el sacerdote, llegan atraídos por la arquitectura de la basílica, un edificio que consideran particularmente impresionante por su diseño y significado.

Los visitantes llegan, explica, en actitud de fe, oración, súplica o acción de gracias.

Areche destaca, además, dos proyectos vinculados al futuro de la basílica: el Centro de Peregrinos, (actualmente en fase de desarrollo), y el  Museo de la Altagracia, Alejandro Grullón, cuyo objetivo es preservar el patrimonio y los tesoros de la basílica.

Higüey: el reto de convertir la fe en desarrollo

Soy Caribe Premium también conversó con parte de las autoridades civiles de la zona sobre este tipo de turismo y su impacto local.

La alcaldesa de la ciudad de Higüey, Karen M. Aristy Cedeño, quien se manifiesta a favor del turismo religioso a favor a del desarrollo de la Higüey.

La alcaldesa de la ciudad de Higüey, Karen M. Aristy Cedeño, quien se manifiesta a favor del turismo religioso a favor a del desarrollo de la Higüey.

 

Para la alcaldesa de Higüey, Karen M. Aristy Cedeño, el turismo religioso representa una oportunidad para posicionar la ciudad y ampliar la experiencia de quienes llegan atraídos por la devoción.

“El turismo religioso nos brinda muchas oportunidades. Nos permite posicionar a Higüey y a toda La Altagracia a nivel internacional”

Según Aristy Cedeño, más allá de la visita al santuario, la llegada de peregrinos y visitantes puede dinamizar la economía local, favorecer el comercio y la gastronomía. De igual forma, abrir nuevas oportunidades para la artesanía y la inversión inmobiliaria.

Esta visión también la comparte la gobernadora de La Altagracia, Daysi De Óleo,  para quien, el turismo religioso trasciende la dimensión espiritual y constituye también una vía de desarrollo para la provincia.

 

Daysi De Óleo, gobernadora de la provincia de La Altagracia, quien destaca el turismo religioso como una vía fundamental para la dinamización de la economía de la provincia.

“Puedo decir que el turismo religioso es un pilar fundamental, ya que dinamiza la economía local y genera empleos directos en sectores como la hostelería, el comercio y los servicios”

 

La devoción altagraciana que pasó de la memoria familiar al lienzo

La imagen de la Virgen de la Altagracia también ha inspirado a numerosos artistas dominicanos, quienes la han llevado al lienzo desde distintas miradas y técnicas. Entre ellos figuran Elsa Núñez, Dustin Muñoz y Ángel Haché.

En ese diálogo entre fe, tradición y creación artística se encuentra José Morillo, cuya relación con la Virgen de la Altagracia no comenzó frente a un lienzo, sino mucho antes, en su propia infancia.

Su madre, una mujer campesina de Nagua, profundamente creyente de «Tatica» (como también se conoce a la Virgen), fue una de sus mayores influencias. Desde niño la acompañó en promesas y peregrinaciones a Higüey, experiencias que marcaron su relación con la Virgen María.

 

José Morillo, mayor exponente del arte naíf en la República Dominicana y devoto de la Virgen de la Altagracia.
 

Cuando comenzó a pintar, también empezó a llevarla al lienzo. Con el tiempo, las personas comenzaron a solicitarle esas obras con frecuencia y la representación de la Virgen se convirtió en una parte importante de su arte.

Morillo reconoce que tiene una fascinación especial cuando pinta a la Virgen.

Algunas de las obras de José Morillo inspirada en la Basílica de Higüey y en el cuadro altagraciano, República Dominicana.

Pintura de José Morillo, de peregrinos hacia la Basílica de Higüey.

«Cuando pinto a la Virgen siento una fascinación especial, incluso mayor que con cualquier otro tema. Es cuando me siento más libre y más conectado con mi trabajo»

Pintura de José Morillo con la Virgen de la Altagracia en una playa de República Dominicana

 

La devoción también se convierte en artesanía

La artesanía dominicana, igualmente, se rinde a esta devoción mariana.

“La Altagracia” aparece representada en objetos artesanales que los visitantes llevan consigo como recuerdo de su visita al santuario.

Para el artesano Juan Francisco Puello de Jesús, esa relación tiene además una dimensión personal.

Su vínculo personal con la Virgen comenzó desde niño, cuando su abuela lo llevó a Higüey como consecuencia de una promesa que había hecho después de superar una enfermedad. Aquella experiencia quedó grabada en su memoria.

Su devoción llegó también a su trabajo, realizando para la tienda de la basílica llaveros, imanes de madera y otros objetos.

 

Piezas religiosas y recuerdos que se ofrecen en la tienda de la Basílica de Higüey, como expresión de la devoción a la Virgen de la Altagracia.

Piezas religiosas y recuerdos que se ofrecen en la tienda de la Basílica de Higüey, como expresión de la devoción a la Virgen de la Altagracia. Crédito: Instagram de Basílica-Catedral Nuestra Señora de La Altagracia 
 
 
Para Puello, estas piezas llevan la imagen de la Virgen y la basílica más allá de Higüey, formando parte del patrimonio material y cultural dominicano, por lo que reclama mayor apoyo para los artesanos especializados en esta devoción.
 

Pie de foto: Juan Francisco Puello de Jesús reserva en su arte un lugar muy especial para las piezas inspiradas en Tatica.

Juan Francisco Puello de Jesús reserva en su arte un lugar muy especial para las piezas inspiradas en la virgen altagraciana.

«La artesanía es también una oportunidad económica para promover nuestra identidad y el turismo dominicano»

 

Turismo local: historias que mantienen viva la devoción

La devoción a la Virgen de la Altagracia no depende de un pasaporte ni de una reserva hotelera, pues ninguna estadística puede explicar por sí sola las razones que impulsan el viaje. Detrás de cada visita hay una historia.

Para muestra, algunas de ellas.

Una promesa que pasa de generación en generación

 
 
Pie de foto: Guadalupe Pérez, posando frente a una réplica del cuadro altagraciano.

 

Para Ana Guadalupe Pérez Rodríguez, residente en Santo Domingo Este (República Dominicana) la Virgen de la Altagracia forma parte de su historia familiar desde antes de que ella pudiera recordarlo.

Su madre le contó que, cuando nació, hizo una promesa a la Virgen: llevarla a la Basílica de Higüey cuando cumpliera un año.

La promesa se cumplió. Desde entonces, Guadalupe ha mantenido ese vínculo con la Virgen y procura visitar la basílica cada año.

Hoy, aquella tradición que comenzó con su madre también alcanza a sus hijos.

La historia es sencilla, pero encierra una de las claves de esta forma de devoción que beneficia al turismo.

Y es que,  para muchos dominicanos, llegar a Higüey no significa simplemente desplazarse hasta un destino. Significa volver a un lugar que forma parte de su propia historia.

 

De Higüey a Madrid, una devoción que permanece

 
 
Pie de foto: Primitiva Cedano, posando frente al cuadro original, en una de sus visitas al santuario mariano.

 

Primitiva Cedano de la Rosa, conocida como Violeta, nació en Higüey (República Dominicana) y hoy reside en Madrid (España).

Su relación con la Virgen de la Altagracia comenzó en su infancia, cuando su madre reunía a sus 17 hijos para hablarles de la virgen.

Aquella enseñanza familiar se convirtió en una devoción que la ha acompañado durante toda su vida.

Violeta estuvo presente en la inauguración de la basílica y considera a la Virgen parte inseparable de su identidad como higüeyana.

Aunque pese a vivir en España, la distancia no ha interrumpido esa relación. Viaja cada año al santuario y, como presidenta de la Asociación dominicana Virgen de la Altagracia en España, también contribuye a mantener viva la tradición entre los dominicanos de la diáspora.

Su historia introduce otra dimensión del fenómeno: el viaje no siempre termina cuando el peregrino abandona Higüey. La devoción le acompaña donde vaya.

 

Testimonios que cruzan fronteras

Hay historias de dominicanidad que permanecen vivas en la diáspora, así como en la memoria de aquellos extranjeros a quienes la devoción por la Virgen de la Altagracia cautivó y que, hasta hoy, mantienen ese vínculo con ella.

Estos relatos son solo un reflejo.

 

Una fe que se comparte en familia

 
Pie de foto: los esposos Roxanna y Charles del Rosario en República Dominicana.
 

Para Roxanna del Rosario, la relación con la Virgen de la Altagracia quedó marcada por un accidente de tránsito sufrido junto a sus hermanos y padres en 1990.

Tras sobrevivir, interpretaron lo ocurrido como una intervención  de la Virgen y regresaron a la Basílica para agradecer.

Desde entonces, el santuario adquirió para ella un significado especial: «La Basílica es como la casa donde todos vamos».

La devota compara el templo con la casa de su abuela, donde la familia se reunía.

Aunque desde hace años vive en los Estados Unidos, mantiene esa devoción y la transmite a sus hijos como parte de su identidad dominicana.

Mientras que Charles, ciudadano norteamericano y esposo de Rosanna, ha visitado junto a ella la Basílica de Higüey como novio, casado y posteriormente junto a sus hijos.

En esas visitas, la arquitectura, el entorno y, sobre todo, las peregrinaciones y expresiones de fe le permitieron comprender y vivir por sí mismo lo que la Virgen representa para su esposa, su familia y tantos dominicanos dentro y fuera del país.

La devoción terminó   conquistado   el corazón de Charles, transformándose en un vínculo espiritual compartido.

 

Una promesa que se convirtió en historia de amor

 

Pie de foto: José Luis Egido y su esposa, en su segunda visita a la Basílica de Higüey.

 

Para José Luis Egido Marcos, español residente en Alicante, el viaje a Higüey estuvo ligado también a una promesa.

Llegó a la basílica acompañado de quien entonces era su novia, en un momento de sus vidas en el que ambos habían decidido encomendar su relación a la Virgen de la Altagracia.

Si su relación llegaba a formalizarse en un matrimonio, le darían gracias a la virgen, visitando su santuario.  Y así lo hicieron.

Aquel viaje dejó de ser únicamente una visita a un templo,  convirtiéndose para siempre en una devoción vinculada a su vida en familia.

 

Una devoción que nació en Haití

 

Pie de foto: Joeanne Malette, posando con una camiseta con un distintivo alusivo a la Virgen de la Altagracia.

 

La historia de Joeanne Malette nos muestra que la devoción altagraciana también ha cruzado la frontera en Haití y la República Dominicana.

Nacida en Haití y criada en la ciudad de Delmas, Joeanne mantiene desde hace más de tres décadas una relación con la Virgen de la Altagracia.

Su devoción comenzó en su país de origen y la ha acompañado desde su infancia en los distintos lugares donde ha vivido y trabajado.

En la actualidad reside y trabaja en la República Centroafricana (África). Desde allí continúa llevando consigo esa fe que nació mucho antes de conocer la basílica.

 

Una ruta que continúa

 

Pie de foto: Devotos de la Virgen de la Altagracia frente a la Basílica de Higuey, provincia La Altagracia, República Dominicana. Crédito: Instagram Basílica-Catedral Nuestra Señora de la Altagracia.

Devotos de la Virgen de la Altagracia frente a la Basílica de Higuey, provincia La Altagracia, República Dominicana.

 

En una época en la que viajar significa mucho más que descubrir lugares nuevos, tanto para el turista local como para el internacional, que exigen conectar con la historia de las comunidades que visitan. En Higüey, ese sitio, tiene nombre de virgen: La Altagracia.

La imagen se encuentra en la basílica, pero la historia que la acompaña sigue viajando en las peregrinaciones de dominicanos residentes dentro o fuera del país, o de los artistas que producto de su admiración, la incluyen en sus creaciones, así como de los turistas extranjeros que llegan para conocerla.

En una provincia con un importante flujo de visitantes, la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia se erige como un espacio que no  trata de competir con el sol y las playas de la región, sino de mostrar que detrás de ese gran polo turístico existe un lugar especial.

Se trata de un refugio con relatos llenos de fe y tradición que, impulsa, casi sin planteárselo un presente y un futuro turístico luminoso para la zona.

Pie de foto: Panorámica de la Basílica de Higüey. Crédito: Ministerio de Turismo de la República Dominicana.  Panorámica de la Basílica de Higüey.
 
 

«Dios te salve, María, llena eres de gracia»

Fecha de publicación: 26 de agosto de 2026

 

Ángela Carrasco

Periodista especializada en comunicación digital, periodismo y relaciones públicas, con más de 15 años de experiencia en la gestión de contenidos editoriales y recursos humanos.

Es licenciada en Ciencias Humanas, con mención en Comunicación Social y Periodismo, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); asimismo, cuenta con un posgrado en Relaciones Públicas y un máster en Comunicación Digital por la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).

Desde julio de 2021, ejerce como periodista y coordinadora de contenidos en Soy Caribe Premium. Desde 2022, colabora también con Dominicanos X Europa y, desde su traslado a España, con el medio digital Interbenavente.

Journaliste spécialisée en communication numérique, journalisme et relations publiques, avec plus de 15 ans d’expérience dans la gestion de contenus éditoriaux et des ressources humaines.

Titulaire d’une licence en Sciences humaines, mention Communication sociale et Journalisme, de l’Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), elle possède également un postgraduate en Relations publiques et un master en Communication numérique de l’Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).

Depuis juillet 2021, elle est journaliste et coordinatrice de contenus de Soy Caribe Premium. Depuis 2022, elle collabore également avec Dominicanos X Europa et, depuis son installation en Espagne, avec le média numérique Interbenavente.



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