25 Jul Bajo el azul del Caribe: La batalla por salvar los arrecifes de coral de la República Dominicana
La República Dominicana intenta recuperar sus arrecifes de coral con ciencia, restauración, turismo responsable y el compromiso de las comunidades que viven del mar.
«Sin agua no hay vida. Sin azul no hay verde».
— Sylvia Earle, bióloga marina y exploradora estadounidense
A ocho metros de profundidad, en las aguas de la República Dominicana, una jardinera cuida de un bosque un tanto diferente del que solemos conocer.
El agua filtra los sonidos y la luz. Arriba, el sol del Caribe atraviesa la superficie y convierte el transparente azul del mar en una sucesión de destellos que se mueven sobre el fondo marino. A su alrededor, coloridos peces cruzan entre las estructuras de un vivero.
Ella, sujeta despacio un pequeño fragmento de coral y lo fija con cuidado en una de las estructuras de un vivero. No está plantando un árbol o una planta, pero el gesto se parece al de quien siembra un bosque. Solo que el ecosistema se encuentra debajo del agua. Y lo que siembra, cuida y protege son corales de mar.
Cada fragmento de coral protegido es una esperanza. Si el coral plantado sobrevive, crecerá y podrá convertirse algún día en parte de una estructura capaz de ofrecer refugio a los peces, crustáceos, moluscos y una enorme variedad de invertebrados marinos. El arrecife del que formará parte ayudará a proteger la costa de la fuerza de las olas y contribuirá a mantener la riqueza natural que hace de este país un destino turístico único.
La jardinera de esta historia tiene nombre: Rebecca García Camps, bióloga marina dominicana y especialista en conservación.
Su trabajo forma parte de una carrera contra el tiempo: conseguir que los corales que todavía sobreviven puedan reproducirse, resistir y volver a construir el arrecife. Y por suerte hay muchas más jardineras y jardineros que lo dan todo por preservar estos ecosistemas.
Porque la belleza marina que vemos desde la superficie no es exactamente la mismo que existe debajo de la misma.
Entrevista completa | Rebecca García Camps
Rebecca García Camps: una vida bajo el mar para proteger el Caribe
La dimensión del deterioro
Desde fuera, un arrecife puede parecer una estructura compleja y llena de vida. Pero bajo el agua, la realidad es otra. Durante las últimas décadas, el calentamiento de las aguas del Caribe y otras presiones, como las enfermedades coralinas, el blanqueamiento, la contaminación, la sedimentación y la sobrepesca, han debilitado estos ecosistemas.
Para conocer cómo se refleja esta situación en República Dominicana, el programa nacional MONITOREA, desarrollado por la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR), ha permitido reunir información científica sobre el estado de los ecosistemas marino-costeros del país y comprender mejor su realidad.
El estado actual de los arrecifes dominicanos refleja la magnitud del deterioro. El censo nacional de MONITOREA 2024-2025, realizado en 64 arrecifes, muestra que más del 70 % presenta una cobertura coralina viva inferior al 5 %, mientras que el 95 % de los arrecifes muestreados tiene hasta un 10 % de cobertura viva. Solo el 1,6 % supera el 15 % de cobertura coralina viva. El informe señala, además, que la pérdida de cobertura coralina viva registrada en los últimos tres años es entre 2,5 y 9 veces mayor que la observada en los informes nacionales de Reef Check correspondientes al período 2015-2022.
Hay otro dato presentado que preocupa especialmente a los investigadores: el reclutamiento de nuevas colonias de coral es aproximadamente cuatro veces menor que en informes anteriores, con densidades que no superan las 5–6 colonias por metro cuadrado. El problema, por tanto, no es únicamente la pérdida de los corales que ya existen. También es la disminución de la capacidad del arrecife para recuperarse.
Todo se explica de una manera sencilla: cuando desaparecen los corales constructores, que en palabras simples son las especies de coral que producen grandes cantidades de carbonato de calcio, formando poco a poco la estructura física del arrecife, cambia todo el entorno y, en consecuencia, se reducen los refugios y espacios de alimentación de numerosas especies y se debilita la estructura que sostiene buena parte de la vida marina asociada al arrecife.

Vista aérea de las piscinas naturales y arrecifes de coral de Boca Chica, Santo Domingo, República Dominicana.
Rita Inés Sellarés Blasco, directora ejecutiva de FUNDEMAR, conoce de cerca esta transformación y el esfuerzo científico que se está realizando para documentarla.
Su diagnóstico permite entender que el problema no consiste únicamente en cuántos corales han muerto, sino en qué ocurre con todo el ecosistema cuando pierde su estructura y su capacidad de regenerarse.
“No basta con sembrar corales; hay que recuperar el ecosistema”.
La frase resume uno de los principales desafíos de la restauración moderna: no se trata de llenar nuevamente el fondo marino de corales, sino de recuperar un sistema vivo y funcional.
Entrevista completa | Rita Inés Sellarés Blasco
Entrevista a Rita Inés Sellarés Blasco, directora ejecutiva de FUNDEMAR: el desafío de salvar los arrecifes de coral de República Dominicana
De pescadores a guardianes de los arrecifes
Hay personas, residentes de la zona marina, que han visto esta transformación durante años y pueden contar sus historias desde una perspectiva distinta a la de los informes científicos.
Fausto Guerrero, pescador de 42 años, es uno de ellos y conoce la costa de Punta Cana desde que era niño.
A los nueve años comenzó su relación con la pesca. Desde entonces, el mar ha formado parte de su vida.
Cada mañana, alrededor de las seis, cuando el sol comienza a teñir de naranja las aguas de playa Juanillo, sale al mar con un conocimiento construido durante décadas.
También ha sido testigo del deterioro de los arrecifes que formaban parte de su paisaje cotidiano y de su sustento.
Hoy, gracias a la concienciación de las organizaciones que trabajan a favor de la conservación de los arrecifes, como la Fundación Puntacana, participa en acciones de monitoreo y conservación junto a especialistas.
«La importancia de los arrecifes para el desarrollo de la vida marina es grande», afirma.
Su relación con el mar ha cambiado. Lo que durante buena parte de su vida estuvo ligado principalmente a la actividad pesquera se convirtió también en algo que debía proteger.

Fausto Guerrero, pescador y voluntario conservacionista marino, durante una jornada de conservación y protección de los arrecifes de coral en las aguas de Punta Cana.
«Hoy quiero que mis hijos y las futuras generaciones de mi comunidad hereden de mí ese conocimiento de valorar los corales y protegerlos. Por eso me he convertido en una voz en mi pueblo», explica Guerrero.
Su historia muestra que la conservación también mueve la conciencia de los integrantes de las comunidades. Allí donde las personas salen a pescar, llevan a sus hijos al mar y observan, año tras año, cómo cambia el paisaje que conocen.
El accionar de Fausto refleja el de muchos dominicanos que han decidido sumarse a la lucha de la preservación. Nos habla de que la conservación de los arrecifes no puede depender exclusivamente de investigadores, laboratorios o instituciones privadas o públicas. También necesita a quienes viven y conocen el mar, y sus cambios de primera mano, e incluso de aquellos que por vacacionar vienen de lejos, a disfrutar del entorno marino.

Fausto Guerrero, pescador y voluntario conservacionista marino de playa Juanillo, Punta Cana.
Más allá de la belleza: el valor de los arrecifes
La desaparición de un arrecife tiene consecuencias que van mucho más allá de la pérdida de un paisaje submarino. También afecta a la economía del país donde se encuentran. Aunque parezca una afirmación un poco exagerada, no lo es.
Ainhoa León Zubillaga, bióloga especializada en ecología, conservación y arrecifes de coral y gerente del Centro de Innovación Marino del Grupo Puntacana, trabaja precisamente en la conservación y restauración de estos ecosistemas, y nos lo explica:
«El declive de los arrecifes no solo se reduce a la pérdida de biodiversidad, sino a los bienes y servicios que ellos aportan», explica.
La bióloga amplía su importancia: los arrecifes ofrecen hábitat a numerosas especies, contribuyen a la seguridad alimentaria, sostienen actividades turísticas y recreativas y actúan como barreras naturales frente a la energía del oleaje.
En República Dominicana se ha estimado un valor cercano a 1.000 millones de dólares en actividades relacionadas directa o indirectamente con los arrecifes de coral, según nos explica León Zubillaga. Esta cifra permite mirar el arrecife desde otra perspectiva.

Buzo del Centro de Innovación Marino del Grupo Puntacana junto a una estructura artificial para la restauración de arrecifes de coral.
El precio de perder el azul
El turismo generó US$11.318,5 millones en ingresos para República Dominicana durante 2025, según datos del Banco Central de la República Dominicana. A estos ingresos contribuyen los atractivos que cada año llevan a millones de visitantes al país, entre ellos sus playas, el mar Caribe y los ecosistemas costeros que los rodean.
Para entender la repercusión y la importancia de los atractivos marinos en la economía del país, consultamos Mapping Ocean Wealth, una iniciativa liderada por The Nature Conservancy que utiliza modelos científicos para cuantificar y cartografiar los beneficios económicos y sociales que generan los ecosistemas marinos.
Un nuevo análisis desarrollado por The Nature Conservancy, realizado el 25 de agosto de 2026, estima que los arrecifes de coral pueden generar hasta US$2.800 millones anuales en gasto turístico en República Dominicana.

La comunidad, los voluntarios y los profesionales de la biología marina son aliados fundamentales en la conservación y restauración de los arrecifes de coral.
Una barrera natural frente a las tormentas
Los arrecifes también cumplen una función esencial como barrera natural frente a las inundaciones y el impacto del oleaje. En República Dominicana, se estima que evitan daños por inundaciones por unos US$96 millones anuales, según un estudio de Michael W. Beck y colaboradores. El mismo análisis calcula que los arrecifes protegen además unos US$130 millones anuales en capital construido, una muestra del valor económico que estos ecosistemas aportan más allá del turismo.
La manera en que el arrecife cumple esta función es fácil de comprender: la estructura del arrecife ayuda a disipar parte de la energía de las olas antes de que estas alcancen la costa.
Cuando los corales mueren, esa estructura comienza a degradarse y aplanarse. La protección no desaparece de inmediato, sino que se va perdiendo progresivamente y, con ella, aumenta la exposición de comunidades, infraestructuras y actividades económicas situadas en la costa.
Desde tierra puede parecer una formación rocosa bajo el agua; en realidad, puede estar funcionando como una infraestructura natural frente al oleaje.
Una red para salvar el bosque submarino
En República Dominicana, los esfuerzos para frenar el deterioro de los arrecifes no proceden de una única organización. Veamos algunas instituciones que trabajan por ello.
Una de ellas es, como ya lo habíamos comentado, FUNDEMAR, que trabaja desde hace años en investigación, monitoreo, educación y restauración de ecosistemas marino-costeros.
Por otro lado, la Fundación Grupo Puntacana, a través de su Centro de Innovación Marino, desarrolla programas de conservación, investigación y restauración.
También participa el Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR), donde la conservación, la investigación y la restauración se desarrollan mediante un modelo que permite sumar esfuerzos públicos y privados.
A esta red se incorporan Fundación Cap Cana, Reef Check República Dominicana, Fundación Propagas y The Nature Conservancy, entre otras organizaciones.
En Boca Chica, la Fundación Verde Profundo desarrolla otro tipo de trabajo sobre el terreno. Rescata fragmentos vivos de coral, conocidos como «corales de oportunidad», y los coloca en estructuras destinadas a favorecer su crecimiento.
La organización ha instalado alrededor de 60 domos, que funcionan como plataformas de crecimiento y como refugio para peces juveniles, crustáceos y moluscos.

Personal y voluntarios de la Fundación Verde Profundo durante la instalación de plataformas para el crecimiento y restauración de corales.
Artículo completo | Boca Chica y sus arrecifes: una carrera contra el deterioro
Bajo las aguas de Boca Chica: la batalla silenciosa para devolverle la vida al Caribe
La Red Arrecifal Dominicana, constituida en 2016, surgió precisamente para articular esfuerzos entre diferentes instituciones vinculadas a la conservación de estos ecosistemas.
El trabajo mancomunado también cuenta con acciones del sector público. En 2026, el Fondo Nacional para el Medio Ambiente y Recursos Naturales (Fondo MARENA) informó sobre iniciativas desarrolladas junto al Caribbean Biodiversity Fund y el Ministerio de Medio Ambiente del país, para fortalecer la resiliencia de los arrecifes frente a tormentas tropicales y huracanes.
El trabajo de todas estas organizaciones muestra que la restauración de los corales requiere sumar esfuerzos. Cada una aporta desde un ámbito diferente, pero el objetivo es común: proteger y recuperar estos ecosistemas.
Un laboratorio marino donde el coral aprende a sobrevivir
Queremos en esta parte destacar la labor del Centro de Innovación Marino del Grupo Puntacana, un lugar que combina investigación, trabajo de campo, innovación y alianzas y se suma a los ya mencionados anteriormente.
«El Centro de Innovación Marino es diferencial en muchos aspectos. Tiene una ubicación privilegiada, contamos con confianza, credibilidad y apoyo del Ministerio de Ambiente y autoridades ambientales», expresa León Zubillaga.
La especialista destaca también el carácter multidisciplinario del equipo y el papel del santuario marino.
«El área protegida marina: Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR), al ser un manejo en conjunto, atrae el interés de la industria privada en alianzas estratégicas únicas».
En este espacio se investigan técnicas de reproducción, se mantienen viveros, se seleccionan colonias y se analiza cómo aumentar las posibilidades de supervivencia de los ejemplares que regresan al arrecife.
Una de las líneas de trabajo es la reproducción sexual asistida, que permite producir nuevas generaciones de corales y ampliar la diversidad genética disponible. Un arrecife sometido a un océano cada vez más cálido necesita corales capaces de resistir unas condiciones que también están cambiando.

Laboratorio del Centro de Innovación Marino – Grupo Puntacana
Restaurar y proteger antes de que sea demasiado tarde
Ana Carolina Hernández Oquet, gerente de Conservación de la Fundación Cap Cana, lleva once años buceando y monitoreando ecosistemas marinos. Durante ese tiempo ha podido observar el deterioro de los arrecifes dominicanos, especialmente por el blanqueamiento y las enfermedades de los corales, fenómenos relacionados con el cambio climático.
Pero también ha encontrado motivos para mantener la esperanza. Hay corales que continúan desovando. Aparecen nuevos reclutas y algunos fragmentos trasplantados consiguen sobrevivir. Para Hernández Oquet, estas señales demuestran que los arrecifes todavía conservan capacidad de recuperación.
El siguiente paso, según la especialista, es aumentar la escala de la restauración científica, fortalecer la protección de las áreas marinas protegidas y actuar sobre las causas que están debilitando los ecosistemas.
En este mismo orden, la Fundación Cap Cana trabaja con viveros de coral en Juanillo y desarrolla reproducción sexual asistida en el Laboratorio Marino Punta Espada.
Pero la restauración necesita algo más que tecnología. Requiere alianzas, financiación, educación ambiental y participación de las comunidades. También necesita que el turismo forme parte de la conversación.

Vivero de Coral submarino diseñado para cultivar y restaurar fragmentos de arrecife de coral de la Fundación Cap Cana.
Los turistas también pueden empujar el cambio
La especialista Rebecca García Camps retoma la conversación para poner el foco en el papel del turista, que no solo disfruta de las costas y sus espacios marinos, sino que también puede contribuir a su conservación.
«El turista tiene un gran peso en la conservación y la protección de esos ecosistemas, porque el turista es el que decide dónde quiere ir», sostiene.
Cuando nos lo cuenta, su joven voz suena enérgica y persuasiva, como si tuviera una gran audiencia frente a ella.
La especialista nos cuenta, bajo su propia experiencia, que cada vez son más los viajeros interesados en experiencias relacionadas con la naturaleza y la conservación: conocer un vivero, participar en una actividad de restauración, colaborar en la limpieza de un arrecife o aprender cómo funciona el ecosistema que están visitando.
Para García Camps, esas decisiones pueden influir en el modo como las empresas turísticas priorizan los ecosistemas marinos.
«Yo creo que los turistas pueden empujar a que las empresas sean más sostenibles y tengan mejores prácticas para conservar esos ecosistemas», afirma.
La participación conservacionista del turista cambia muchísimo las cosas, ya que el visitante decide dónde alojarse, qué excursiones contratar y qué empresas utilizar. También puede premiar con sus decisiones a quienes incorporan buenas prácticas ambientales.
Cuando restaurar también es una decisión económica
La pérdida de un arrecife tiene consecuencias para quienes viven alrededor de él. Desde esta perspectiva, Ainhoa León Zubillaga pone el foco en otra dimensión de la conservación: el impacto económico y social de restaurar los arrecifes.
«Si perdemos un arrecife, lo primero que dejamos de ver es esa belleza que está viva, con esos colores y todos los animales que lo conforman», señala. También nos habla del impacto sobre la economía nacional. «Ya cuando no tenemos el arrecife, la economía se ve afectada en diferentes formas».
«Un pescador puede tener que desplazarse más lejos para encontrar determinadas especies. Una costa pierde parte de su protección natural. Y el turismo deja de contar con algunas de las experiencias que hacen atractivo al Caribe».
Sus palabras dejan en evidencia que el deterioro de los arrecifes también acaba teniendo consecuencias más allá del mar. Consecuencias que repercuten en todos: comunidades, empresas, gente que vive del mar, turistas.

Arrecife de coral saludable, una barrera natural que protege las costas al reducir la fuerza del oleaje y ayudar a prevenir la erosión.
El turismo que puede devolver la vida a los corales
La lucha por salvar los arrecifes continúa. El desafío, pues, consiste en pasar de un turismo que simplemente disfruta de la naturaleza a otro que disfruta pero que también contribuye a conservarla. Después de todo lo dicho, es evidente que la restauración no termina cuando un fragmento de coral queda colocado bajo el agua.
A partir de ese momento comienza otra etapa: comprobar si sobrevive, cómo crece, si consigue reproducirse y si puede integrarse nuevamente en un ecosistema funcional.
Los arrecifes dominicanos todavía tienen capacidad de recuperación. La cuestión es cuánto tiempo queda para ayudarles a hacerlo.
Y si quienes viven del mar, quienes investigan sus ecosistemas, las instituciones, las empresas y quienes llegan como visitantes serán capaces de entender que proteger el arrecife no significa únicamente conservar un paisaje. Significa proteger una parte del futuro del Caribe y que ese ejemplo sea emulado por las demás islas caribeñas y países del mundo que cuenten con arrecifes.

Concienciar sobre la convivencia entre el desarrollo hotelero y los arrecifes de coral es clave para proteger estos ecosistemas y garantizar un turismo sostenible.
La protección y restauración de los arrecifes de coral no es solo un desafío ambiental para República Dominicana. También forma parte de los compromisos internacionales de sostenibilidad recogidos en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 (ODS 14), Vida submarina, de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. En especial, su meta 14.2 plantea la necesidad de gestionar y proteger de manera sostenible los ecosistemas marinos y costeros, fortalecer su resiliencia y avanzar en su restauración. Porque todavía estamos a tiempo de actuar. Y esa es la meta y el compromiso.

Un arrecife de coral en todo su esplendor, lleno de vida y color: el reflejo de un ecosistema que merece ser protegido para que el Caribe siga siendo un mar de vida.
FUENTES, ENTREVISTAS Y CRÉDITOS
MONITOREA – Informe Científico: Estado de los Ecosistemas Marino-Costeros de la República Dominicana 2024-2025
Reporte científico del programa MONITOREA, implementado por la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR). Fuente principal para los datos sobre el estado de los arrecifes de coral de República Dominicana, cobertura coralina viva, reclutamiento y deterioro de estos ecosistemas.
MONITOREA – FUNDEMAR | Resultados e informes 2025
FUNDEMAR – Fundación Dominicana de Estudios Marinos
Fuente institucional para información sobre investigación, monitoreo, conservación y restauración de los ecosistemas marino-costeros de República Dominicana.
FUNDEMAR – Publicaciones
FUNDEMAR – Sitio oficial
Beck, Michael W. et al. – “The global flood protection savings provided by coral reefs”
Estudio científico publicado en Nature Communications en 2018. Fuente utilizada para las estimaciones sobre el valor de los arrecifes de coral como protección natural frente a las inundaciones en República Dominicana.
Estudio en Nature Communications
Banco Central de la República Dominicana
Fuente del dato correspondiente a los ingresos generados por el turismo en República Dominicana durante 2025.
Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2025
The Nature Conservancy – Mapping Ocean Wealth
Fuente utilizada para los datos relativos al valor económico de los arrecifes de coral y su relación con el turismo en República Dominicana.
Mapping Ocean Wealth – The Nature Conservancy
Naciones Unidas – Objetivo de Desarrollo Sostenible 14: Vida submarina
Fuente utilizada para la referencia al ODS 14 y, específicamente, a la meta 14.2 de la Agenda 2030, relacionada con la gestión y protección sostenible de los ecosistemas marinos y costeros, el fortalecimiento de su resiliencia y su restauración.
ODS 14 – Vida submarina
Reef Check República Dominicana — estudio sobre tendencias en la biodiversidad de los arrecifes de coral de República Dominicana (2015-2022). Fuente de referencia: RNN. Consultar
https://rnn.com.do/tendencias-en-la-biodiversidad-de-los-arrecifes-de-coral-de-republica-dominicana-2015-2022/
Fundación Grupo Puntacana – Centro de Innovación Marino
Información sobre investigación, monitoreo y restauración de arrecifes, así como sobre el trabajo desarrollado en el Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR).
Centro de Innovación Marino – Fundación Grupo Puntacana
Fundación Cap Cana
Información relacionada con los programas de conservación y restauración de arrecifes desarrollados por la organización.
Fundación Cap Cana
Reef Check República Dominicana
Información institucional relacionada con el monitoreo y conservación de los arrecifes de coral.
Reef Check República Dominicana
Fundación Propagas
Información relacionada con sus programas de conservación y monitoreo de arrecifes de coral.
Fundación Propagas
Fundación Verde Profundo
Información sobre sus iniciativas de restauración de corales y utilización de estructuras destinadas a favorecer su crecimiento.
Fundación Verde Profundo
Red Arrecifal Dominicana (RAD)
Información sobre la articulación de esfuerzos entre instituciones, organizaciones y otros actores vinculados con la conservación y gestión sostenible de los arrecifes de coral.
Red Arrecifal Dominicana
Fondo MARENA – Fondo Nacional para el Medio Ambiente y Recursos Naturales
Información sobre iniciativas de protección, conservación, restauración y resiliencia de los ecosistemas naturales.
Fondo MARENA
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de República Dominicana
Información institucional relacionada con la gestión y protección de los ecosistemas y recursos naturales del país.
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales
Caribbean Biodiversity Fund
Información relacionada con iniciativas regionales de conservación y fortalecimiento de la resiliencia de los ecosistemas marinos y costeros.
Caribbean Biodiversity Fund
Rita Inés Sellarés Blasco
Bióloga marina dominicana y Directora Ejecutiva de la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR)
Entrevista
Rebecca García Camps
Bióloga marina dominicana y Coordinadora de conservación de operaciones marinas · Grupo Puntacana.
Entrevista
Ainhoa León Zubillaga
Bióloga especializada en ecología, conservación y arrecifes de coral y gerente del Centro de Innovación Marino del Grupo Puntacana.
Ana Carolina Hernández Oquet
Gerente de Conservación de Fundación Cap Cana.
Fausto Guerrero
Pescador y participante en acciones de monitoreo y conservación de los arrecifes.
- FUNDEMAR – Fundación Dominicana de Estudios Marinos
- Fundación Grupo Puntacana
- Fundación Verde Profundo
- Archivo personal de Rebecca García Camps
- Archivo personal de Fausto Guerrero
- Foto de portada: José Alejandro Álvarez
Realizado 25 de julio de 2026
Periodista especializada en comunicación digital, periodismo y relaciones públicas, con más de 15 años de experiencia en la gestión de contenidos editoriales.
Es licenciada en Ciencias Humanas, con mención en Comunicación Social y Periodismo, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD); asimismo, cuenta con un postgrado en Relaciones Públicas realizado en la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), y un máster en Comunicación Digital por la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).
Desde julio de 2021, ejerce como periodista y coordinadora de contenidos en Soy Caribe Premium. Desde 2022, colabora también con Dominicanos X Europa y, desde su traslado a España, con el medio digital Interbenavente.
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