13 Ago Bajo el azul del Caribe: La batalla por salvar los arrecifes de coral de República Dominicana
La República Dominicana intenta recuperar sus arrecifes de coral con ciencia, restauración, turismo responsable y el compromiso de las comunidades que viven del mar.
«Sin agua no hay vida. Sin azul no hay verde».
— Sylvia Earle, bióloga marina y exploradora estadounidense
A ocho metros de profundidad, una jardinera cuida un bosque en República Dominicana.
El agua filtra los sonidos. Arriba, el sol del Caribe atraviesa la superficie y convierte el azul en una sucesión de destellos que se mueven sobre el fondo marino. A su alrededor, pequeños peces cruzan entre las estructuras de un vivero.
Trabaja despacio.
Sujeta un pequeño fragmento de coral, comprueba su posición y lo fija con cuidado. No está plantando un árbol, pero el gesto se parece al de quien siembra un bosque.
Solo que este bosque crece bajo el agua. Son corales de mar.
Cada fragmento es una promesa. Si sobrevive, crecerá, se ramificará y podrá convertirse algún día en parte de una estructura capaz de ofrecer refugio a los peces, disipar la fuerza de las olas y ayudar a sostener una de las principales fuentes de riqueza del Caribe: el turismo.
Esta jardinera tiene nombre. Rebecca García Camps, bióloga marina dominicana y especialista en conservación.
Su trabajo forma parte de una carrera contra el tiempo: conseguir que los corales que todavía sobreviven puedan reproducirse, resistir y volver a construir el arrecife.
Porque el Caribe que vemos desde la superficie ya no es exactamente el mismo que existe debajo.
Entrevista completa Rebecca GARCÍA CAMPS
Rebecca García Camps: una vida bajo el mar para proteger el Caribe
Los bosques marinos que el caribe quiere recuperar
Los arrecifes de coral pueden parecer eternos cuando se observan desde la superficie.
No lo son.
Durante las últimas décadas, estos ecosistemas han sufrido el impacto acumulado del calentamiento del océano, enfermedades coralinas, episodios de blanqueamiento, contaminación, sedimentación, sobrepesca y otras presiones humanas.
En República Dominicana, el programa nacional MONITOREA, desarrollado por la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR), ha permitido construir una fotografía científica del estado de los ecosistemas marino-costeros del país.
El panorama es inquietante.
Más del 70 % de los arrecifes evaluados presenta una cobertura de coral vivo inferior al 5 %. El 95 % de los sitios presenta menos del 10 % de cobertura viva y apenas el 1,6 % supera el 15 %.
El fondo marino cuenta así una historia que resulta difícil de imaginar desde una playa turística.
En muchos lugares, las algas ocupan entre el 40 % y el 80 % del sustrato, mientras disminuye la biomasa de peces y se alteran los equilibrios ecológicos que permiten al arrecife mantenerse saludable.
Y hay otra señal todavía más preocupante.
El reclutamiento de nuevas colonias de coral es aproximadamente cuatro veces menor que en reportes anteriores, con densidades que no superan las 5–6 colonias por metro cuadrado.
No estamos perdiendo solamente los corales que ya existen.
También estamos perdiendo parte de la capacidad del arrecife para reemplazarlos.
El bosque submarino se está quedando sin árboles.
Y cuando desaparece el coral constructor, no desaparece solamente un animal.
Desaparece la arquitectura.

Siembra de bancos de coral
Rita Inés Sellarés Blasco, directora ejecutiva de FUNDEMAR, conoce de cerca esta transformación y el esfuerzo científico que se está realizando para documentarla.
Su diagnóstico permite entender que el problema no consiste únicamente en cuántos corales han muerto, sino en qué ocurre con todo el ecosistema cuando pierde su estructura y su capacidad de regenerarse.
“No basta con sembrar corales; hay que recuperar el ecosistema”.
La frase resume uno de los principales desafíos de la restauración moderna: no se trata de llenar nuevamente el fondo marino de corales, sino de recuperar un sistema vivo y funcional.
Entrevista completa | Rita Inés Sellarés Blasco
Del pescador al guardián del arrecife
Hay personas que conocen esa transformación desde un lugar donde los datos se vuelven experiencia.
Fausto Guerrero, pescador de 42 años, conoce la costa de Punta Cana desde que era niño.
Desde los nueve años, la pesca forma parte de su vida.
Cada mañana, alrededor de las seis, cuando el sol comienza a teñir de naranja las aguas de playa Juanillo, sale al mar con el conocimiento acumulado durante décadas.
Durante años observó cómo se deterioraban los arrecifes que habían formado parte de su paisaje cotidiano y de su sustento.
“La importancia de los arrecifes para el desarrollo de la vida marina es grande”, afirma.
Su relación con el mar también ha cambiado.
Lo que antes veía principalmente como una fuente de recursos se convirtió, con el tiempo, en un ecosistema que debía ayudar a proteger.
Hoy participa junto a especialistas en acciones de monitoreo y conservación.
Su transformación resume uno de los cambios más importantes que necesita la conservación marina:
que quienes viven del mar también se conviertan en sus guardianes.
“Hoy quiero que mis hijos y las futuras generaciones de mi comunidad hereden de mí ese conocimiento de valorar los corales y protegerlos. Por eso me he convertido en una voz en mi pueblo”, explica.
Su historia demuestra que la conservación no puede hacerse solamente desde un laboratorio o desde una oficina.
También tiene que hacerse desde las comunidades que conocen el mar, viven de él y dependen de su salud.

Fausto Guerrero, pescador
Más allá de la belleza: el valor de los arrecifes de coral
¿Qué ocurre cuando desaparece un arrecife de coral?
La respuesta no está únicamente en la biología.
También está en la economía.
Ainhoa León Zubillaga, gerente del Centro de Innovación Marino, lo explica desde la experiencia de una iniciativa que trabaja precisamente en la conservación y restauración de estos ecosistemas.
“El declive de los arrecifes no solo se reduce a la pérdida de biodiversidad, sino a los bienes y servicios que ellos aportan.”
Los arrecifes proporcionan hábitat para numerosas especies, contribuyen a la seguridad alimentaria, favorecen actividades turísticas y recreativas y funcionan como barreras naturales frente a la energía del oleaje.
En República Dominicana, explica Zubillaga, que se ha estimado un valor cercano al billón de dólares en actividades relacionadas directa o indirectamente con los arrecifes de coral.
Es una forma diferente de mirar el fondo del mar.
El arrecife de coral deja de ser únicamente un paisaje que contempla el visitante.
Se convierte en infraestructura natural.

El precio de perder el azul
El turismo generó US$11,318.5 millones en ingresos para República Dominicana durante 2025, según datos del Banco Central de la República Dominicana. Más allá de los ingresos directos de la actividad turística, diferentes estudios han demostrado el importante valor económico de los ecosistemas marinos y costeros para destinos del Caribe. Entre ellos se encuentra Mapping Ocean Wealth, iniciativa de The Nature Conservancy, que desarrolla metodologías para valorar los servicios que estos ecosistemas proporcionan a las economías y a las comunidades.
En este contexto, las estimaciones utilizadas para este análisis sitúan en alrededor de US$2,800 millones anuales el valor económico relacionado con los arrecifes de coral de República Dominicana a través del turismo. Esta cifra debe entenderse como una valoración de los servicios ecosistémicos vinculados a los arrecifes, y no como una cifra equivalente a los ingresos turísticos registrados por el Banco Central.
No significa que los corales ingresen esa cantidad de dinero.
Significa que una parte de la actividad turística depende de los servicios que proporcionan estos ecosistemas.
La diferencia es importante.
Porque los arrecifes no producen una factura.
Proporcionan servicios.
Atraen visitantes. Sostienen actividades recreativas. Favorecen la pesca. Protegen costas. Mantienen hábitats.
Y esos servicios tienen un valor económico.
La belleza, en este caso, también sostiene una economía.

Una barrera natural frente a las tormentas
Pero existe otro valor que no siempre aparece en las cuentas turísticas.
La protección costera.
Un estudio internacional liderado por Michael Beck, publicado en Nature Communications en 2018, analizó cuánto valor económico representan los arrecifes al proteger las costas frente a las inundaciones.
En el caso de República Dominicana, el estudio estimó aproximadamente US$96 millones anuales en pérdidas evitadas gracias a la protección que proporcionan los arrecifes.
El principio es sencillo.
La estructura física del arrecife ayuda a disipar la energía de las olas antes de que llegue a la costa.
Pero cuando los corales mueren, la estructura comienza a degradarse y aplanarse.
La protección no desaparece de un día para otro.
Se erosiona.
Y con ella aumenta progresivamente la exposición de comunidades, infraestructuras y actividades económicas.
Lo que desde la superficie puede parecer una formación rocosa bajo el agua puede ser, en realidad, una infraestructura que está evitando daños en tierra.
Una red para salvar el bosque submarino
La respuesta dominicana tampoco procede de una sola institución.
FUNDEMAR – Fundación Dominicana de Estudios Marinos trabaja desde hace años en investigación, monitoreo, educación y restauración de ecosistemas marino-costeros.
La Fundación Grupo Puntacana, a través de su Centro de Innovación Marino, desarrolla programas de conservación, investigación y restauración.
En el Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR), el trabajo combina conservación, investigación y restauración bajo un modelo de manejo que permite sumar esfuerzos públicos y privados.
A esta red se incorporan Fundación Cap Cana, Reef Check República Dominicana, Fundación Propagas y The Nature Conservancy, entre otras organizaciones.
También la Fundación Verde Profundo forma parte de este esfuerzo de recuperación de los ecosistemas marinos. Su trabajo en Boca Chica muestra cómo la restauración puede desarrollarse directamente sobre el terreno: rescata fragmentos vivos de coral, conocidos como «corales de oportunidad», y los coloca en estructuras destinadas a favorecer su crecimiento.
La organización ha instalado alrededor de 60 domos, que funcionan como plataformas de crecimiento para los corales y como refugio para peces juveniles, crustáceos y moluscos.

IVoluntarios verde profundo
Colocar reportaje sobre verde profundo.
La Red Arrecifal Dominicana, constituida en 2016, permitió precisamente articular esfuerzos entre varias de estas instituciones.
Y el trabajo continúa también desde el ámbito público.
En 2026, el Fondo Nacional para el Medio Ambiente y Recursos Naturales (Fondo MARENA) informó sobre iniciativas junto al Caribbean Biodiversity Fund y el Ministerio de Medio Ambiente orientadas a fortalecer la resiliencia de los arrecifes frente a tormentas tropicales y huracanes.
La restauración, por tanto, ya no puede entenderse como una acción aislada.
Es una estrategia colectiva.
Un laboratorio marino donde el coral aprende a sobrevivir
Para Ainhoa León Zubillaga, el Centro de Innovación Marino tiene precisamente una característica diferencial: la posibilidad de combinar ciencia, experiencia de campo, innovación y alianzas.
“El Centro de Innovación Marino es diferencial en muchos aspectos. Tiene una ubicación privilegiada, contamos con confianza, credibilidad y apoyo del Ministerio de Ambiente y autoridades ambientales.”
También destaca el carácter multidisciplinario del equipo y el papel del santuario.
“El área protegida marina: Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR), al ser un manejo en conjunto, atrae el interés de la industria privada en alianzas estratégicas únicas.”
En este espacio, la restauración deja de ser simplemente una cuestión de colocar corales bajo el agua.
Se investigan técnicas de reproducción, se mantienen viveros, se seleccionan colonias y se estudia cómo aumentar las posibilidades de supervivencia de los ejemplares que regresan al arrecife.
La reproducción sexual asistida abre además una posibilidad diferente: producir nuevas generaciones de corales y ampliar la diversidad genética disponible para afrontar un océano cada vez más cálido.
Restaurar significa, por tanto, investigar qué puede sobrevivir.
Y protegerlo antes de que desaparezca.
Rebecca: los turistas pueden empujar el cambio
La voz de Rebecca vuelve aquí, ya no desde su historia personal, sino desde su mirada profesional.
Para ella, el futuro de los arrecifes también pasa por quienes llegan a República Dominicana buscando disfrutar del Caribe.
“El turista tiene un gran peso en la conservación y la protección de esos ecosistemas, porque el turista es el que decide dónde quiere ir”, sostiene.
La bióloga observa con esperanza el crecimiento de un viajero que busca experiencias más responsables: bucear con propósito, participar en la limpieza de un arrecife, sembrar corales o conocer cómo funcionan estos ecosistemas.
“Yo creo que los turistas pueden empujar a que las empresas sean más sostenibles y tengan mejores prácticas para conservar esos ecosistemas”, afirma.
Para ella, el turismo no debe ser visto como enemigo de la conservación.
Puede convertirse en una de sus herramientas.
El viajero también vota con sus decisiones.
Elige dónde alojarse, qué excursiones contratar, qué empresas utilizar y qué experiencias consumir.
Cada una de esas decisiones puede premiar —o desincentivar— las buenas prácticas ambientales.
Cuando restaurar es también una decisión económica
Para Rebeca, el valor de los arrecifes tampoco puede medirse únicamente en dólares.
“Si perdemos un arrecife, lo primero que dejamos de ver es esa belleza que está viva, con esos colores y todos los animales que lo conforman”, explica.
Pero inmediatamente aparece la otra dimensión: la económica y social.
“Ya cuando no tenemos el arrecife, la economía se ve afectada en diferentes formas”, señala.
El pescador tendrá que desplazarse más lejos para encontrar langosta y pescado; la costa perderá parte de su protección natural y el turismo perderá algunas de las experiencias que hacen atractivo al Caribe.
La pérdida, por tanto, no ocurre únicamente bajo el agua.
Se traslada a tierra.
A las comunidades.
A las empresas.
A las familias que viven del mar.
Cada coral resiliente que se consigue proteger hoy forma parte de la infraestructura natural que puede evitar pérdidas futuras.

El turismo que puede devolver la vida
El desafío es pasar de un turismo que simplemente disfruta de la naturaleza a un turismo que contribuye a conservarla.
Porque el arrecife que atrae al visitante es el mismo que necesita protección.
Cada acción de restauración puede convertirse así en una inversión en el futuro del destino: en la protección de las costas, en la biodiversidad, en la pesca y en las experiencias que buscan quienes llegan al Caribe.
Pero restaurar un arrecife no significa únicamente colocar corales bajo el agua.
Significa crear las condiciones para que puedan sobrevivir.
Por eso la ciencia, el monitoreo, la reducción de las amenazas, la participación comunitaria y la educación ambiental son piezas de una misma estrategia.
Y en esa estrategia, el turismo puede dejar de ser únicamente beneficiario de un ecosistema saludable para convertirse también en aliado de su conservación.

turismo y arrecifes de coral
La pregunta ya no es solamente cuánto dinero genera un arrecife.
La pregunta es cuánto costaría perderlo.

Créditos fotográficos
- FUNDEMAR – Fundación Dominicana de Estudios Marinos
- Fundación Grupo Puntacana
- Fundación Verde Profundo
- Archivo personal de Rebeca García Camps
- Archivo personal de Fausto Guerrero
- Foto de portada: José Alejandro Álvarez
Fuentes y referencias bibliográficas
Estudios científicos e informes
- Sellares-Blasco, R., Villalpando, M. F., Zambrano, S. & Croquer, A. (2025). MONITOREA – Informe Científico Completo 2025. Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR), República Dominicana.
- Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR). (2026). Informe de Monitoreo SAMAR 2026. República Dominicana.
- Beck, M. W., Losada, I. J., Menéndez, P., Reguero, B. G., Díaz-Simal, P. & Fernández, F. (2018). “The global flood protection savings provided by coral reefs”. Nature Communications, 9, 2186.
- Banco Central de la República Dominicana (BCRD). (2024). Informe de la economía dominicana, enero-diciembre 2023. Santo Domingo, República Dominicana.
- The Nature Conservancy (TNC). Mapping Ocean Wealth. Proyecto internacional de valoración de los beneficios económicos y sociales proporcionados por los ecosistemas marinos y costeros.
- Fundación Dominicana de Estudios Marinos (FUNDEMAR). MONITOREA: Integrando la Evaluación de Ecosistemas Marino-Costeros. Manual de monitoreo y guía de protocolos. República Dominicana.
- Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD). Naciones Unidas. Convention on Biological Diversity.
- Entrevistas propias
- Carrasco, Ángela. Entrevista a Rita Inés Sellarés Blasco, directora ejecutiva de FUNDEMAR. Soy Caribe Premium.
- Carrasco, Ángela. Entrevista a Rebeca García Camps, bióloga marina y especialista en conservación. Soy Caribe Premium.
Fuentes digitales institucionales
Fuentes y enlaces
- MONITOREA – Informe Científico Completo 2025
El proyecto MONITOREA es implementado por FUNDEMAR y su página oficial permite acceder al “MONITOREA – Informe Final 2025 – Digital”, junto con el reporte para manejadores y la infografía.
MONITOREA – FUNDEMAR | Resultados e informes 2025 - FUNDEMAR – Fundación Dominicana de Estudios Marinos
Organización responsable de investigaciones, monitoreo, conservación y restauración de ecosistemas marino-costeros en República Dominicana. Su sección de publicaciones reúne informes científicos y técnicos.
FUNDEMAR – Publicaciones
FUNDEMAR – Sitio oficial - Fundación Grupo Puntacana – Centro de Innovación Marino
El Centro desarrolla investigación, monitoreo y restauración de arrecifes, incluyendo trabajos dentro del Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR).
Centro de Innovación Marino – Fundación Puntacana - Red Arrecifal Dominicana (RAD)
Alianza nacional que articula esfuerzos de conservación y gestión sostenible de los arrecifes de coral entre Gobierno, sector privado, academia y comunidades.
Red Arrecifal Dominicana – Sitio oficial - Fondo MARENA – Fondo Nacional para el Medio Ambiente y Recursos Naturales
Institución pública encargada de financiar programas y proyectos de protección, conservación, investigación, educación, restauración y uso sostenible de los recursos naturales.
Fondo MARENA – Sitio oficial - Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de República Dominicana
Es el órgano rector de la política ambiental y de la gestión de los ecosistemas y recursos naturales del país.
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales – Sitio oficial - The Nature Conservancy – Mapping Ocean Wealth
Iniciativa de The Nature Conservancy dedicada a valorar y cartografiar los servicios económicos y sociales que proporcionan los ecosistemas oceánicos y costeros, incluidos arrecifes, manglares y pastos marinos.
Mapping Ocean Wealth – The Nature Conserva
Periodista especializada en comunicación digital, periodismo tradicional y relaciones públicas, con una sólida trayectoria que combina más de 15 años de experiencia en la gestión de contenidos editoriales y recursos humanos.
Es licenciada en Ciencias Humanas, mención Comunicación Social y Periodismo, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (USAD). Posteriormente realizó un postgrado en Relaciones Públicas en la Universidad Católica de Santo Domingo, y en 2013 obtuvo una maestría en Comunicación Digital en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA).
Desde julio de 2021 se desempeña como periodista y coordinadora de contenidos en la revista Soy Caribe Premium. A partir de 2022, amplió su labor periodística colaborando con el medio Dominicanos X Europa, en el que desarrolla reportajes y entrevistas orientados a la diáspora dominicana en España. A partir de su residencia en España, también colabora como periodista en el medio digital español, Interbenavente.












































































































































