Juan Bosch, cuentos, exilios y bebidas: el guarapo de caña y el mabí de bejuco

Juan Bosch, cuentos, exilios y bebidas: el guarapo de caña y el mabí de bejuco

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Juan Bosch fue un intelectual y una de las voces fundamentales de la narrativa latinoamericana del siglo pasado, en especial en el género del cuento. Su obra retrató la vida rural dominicana con precisión social y un lenguaje sencillo, directo, sin adornos. Exiliado en varias etapas de su vida, pero su literatura nunca dejó de volver a su origen: la República Dominicana.

Aunque también se le recuerda como presidente de la República Dominicana y como una figura política e histórica, fundó no uno, sino dos de los partidos políticos importantes del país.

 

Juan Bosch exiliado en España
Juan Bosch exiliado en España

 

Juan Bosch de joven desarrollo tareas como funcionario y docente, pero siemore fue un narrador, escribió cuentos, novelas y ensayos, siempre centrado en divulgar y denunciar las injusticias sociales que observaba. El Caribe que describe Juan Bosch no es ron ni suena a orquesta tropical, más bien suena a campesinos, a niños descalzos, a carencias de siglos e injusticia. Ese es el Caribe que Juan Bosch contó.

En una mesa sencilla, con un vaso de guarapo de caña —jugo recién exprimido— Bosch escribía cuentos sin excesos, sin retórica, con la precisión de quien conoce la vida rural, la desigualdad y la dignidad de los oprimidos, siempre desde un lenguaje claro y sin adornos retóricos.

 

Juan Bosch escritor en Cuba
Juan Bosch, trabajando con su maquina de escribir

 

Breve biografía de Juan Bosch

Juan Bosch (1909-2001) nació en La Vega, en la República Dominicana, con fuerte ascendencia española, su padre era español —catalán de Tortosa— y su madre puertorriqueña, de padres gallegos.

A lo largo de su vida pasó por varios exilios —Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Chile y luego España—, debido a persecuciones políticas; fue uno de los principales exponentes de la oposición a la dictadura de Rafael L. Trujillo. Escribió y publicó desde todos esos lugares, convirtiendo el destierro en uno de los ejes de su literatura y pensamiento.

 

Juan Bosch-el 20 octubre 1961
Juan Bosch desciende del avión en República Dominicana, a su vuelta tras más de 20 años de exilio

 

Presidente de la República Dominicana

En 1962 regresó a la República Dominicana y fue elegido presidente, convirtiéndose en el primer mandatario democrático tras la dictadura de Trujillo. Su gobierno, breve pero reformista, duró apenas siete meses: fue derrocado por un golpe de Estado que abrió el camino a la posterior intervención militar de Estados Unidos en 1965. Esta vez a la salida de gobierno se exilió en España, donde residió en Benidorm, Alicante.

A pesar de estas turbulencias personales, Juan Bosch sigue siendo una figura de referencia ética, pedagógica y democrática para varias generaciones, nombrado popularmente como el “profesor”.

 


El presidente electo de la República Dominicana, Dr. Juan Bosch, se reúne con el presidente John F. Kennedy en el Despacho Oval de la Casa Blanca, Washington D. C., enero de 1963.
Kennedy, que padecía fuertes dolores de espalda y utilizaba habitualmente sillas mecedoras por recomendación médica, aparece sentado en una de ellas —aunque no se trata de la mecedora de caoba dominicana que había recibido el 4 de abril de 1962 de manos del canciller José A. Bonilla Atiles, “en nombre del pueblo dominicano”, un gesto que el presidente estadounidense agradeció. Foto por Cecil Stoughton, White House Photographs. John F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.

 

Juan Bosch escritor

Antes que ser presidente, antes de los exilios, antes de convertirse en figura cívica y política, Juan Bosch fue escritor a lo largo de toda su vida. Su literatura nació del camino rural, con el habla popular dominicana sin ornamentos, de la escucha atenta a quienes no solían aparecer en los libros: las mujeres sin derechos que sostienen la familia, peones, campesinos, jornaleros que vuelven del trabajo con la ropa llena de polvo y cansancio. Publicó cuentos sobre pobreza, explotación, dignidad y silencios.

Su primera novela La Mañosa (1936) lo convirtió en una voz temprana del Caribe, pero serían sus Cuentos escritos en el exilio y apuntes sobre el arte de escribir cuentos (1962) los que fijarían su nombre como uno de los grandes cuentistas latinoamericanos del siglo XX.

Gabriel García Márquez lo consideraba su maestro. Y no era un elogio diplomático: Bosch escribía con claridad que corta las palabras. Su estilo es seco, directo, exacto. Sin sentimentalismo. Sin academia. Sin perdón.

A lo largo de su vida publicó novelas, cuentos, biografías, ensayos históricos y estudios sociales. Entre sus obras más influyentes destacan De Cristóbal Colón a Fidel Castro; El Caribe, frontera imperial (1969). Hasta hoy, se lo recuerda tanto por su ética pública como por su maestría literaria.

 


Gabriel Garcia Marquez junto a Juan Bosch, a quien consideraba su maestro.

 

Libro recomendado: Cuentos escritos en el exilio (1962)

No es un libro que se lea para evadir, sino para recordar. En estos cuentos no hay palacios ni próceres: hay hambre, dignidad, traición, lealtades rotas, trabajos mal pagados y silencios que dicen más que los diálogos.

Bosch escribió muchos de estos relatos lejos de su país, en distintos exilios políticos. Pero ningún exilio le borró el paisaje interior: el campo dominicano seguía allí, con su caña de azúcar, sus caminos de polvo, sus voces sin micrófono.

 

Juan Bosch, cuentos, exilios y bebidas: el guarapo de caña y el mabí de bejuco

 

Cada cuento es breve, pero no ligero. Bosch no sobreexplica, no sermonea, no decora la realidad de lo que cuenta. El lector termina la página y siente que ha asistido a algo que no debería olvidarse.

En sus relatos, la injusticia no es teoría: es la respiración del texto. Los personajes no tienen aura heroica: tienen hambre y rabia. Y, sin embargo, nunca pierden humanidad. Ese es el poder del cuento bien escrito: la denuncia sin panfleto, la memoria sin discurso. “Los amos”, “Dos pesos de agua”, “La Nochebuena de Encarnación Mendoza”… Cada uno contiene una escena mínima del país real: un terrateniente que explota, un obrero que calla, una familia que espera, una muerte que nadie verá en los periódicos.

 

El guarapo de caña: jugo fresco y popular del Caribe

 

Juan Bosch, cuentos, exilios y bebidas: el guarapo de caña y el mabí de bejuco

 

El guarapo de caña es simplemente el jugo de la caña de azúcar recién prensada. No es un cóctel ni una bebida procesada: se obtiene al pasar la caña por un trapiche, molino  o prensa manual y beber el líquido que sale de ella, normalmente muy frío y, en muchas regiones, con un toque de lima o limón para equilibrar el dulzor natural.

Su sabor mezcla dos elementos muy sencillos: la dulzura vegetal de la caña y la acidez cítrica. Eso lo convierte en una bebida perfecta para el caluroso clima del Caribe: refrescante, energética y ligera. Se consume en la calle, en zonas rurales, en ferias y en mercados, servida en vasos simples, sin decoración ni sofisticaciones de bar.

Es una bebida muy antigua y muy extendida: se consume en toda la República Dominicana, pero también en Cuba, Puerto Rico, Colombia, Venezuela, Brasil e incluso en las Islas Canarias. Tiene una característica importante: debe beberse rápido, porque el guarapo empieza a fermentar de manera natural pocas horas después de extraerse. Ya hay textos del siglo XVII que lo mencionan como bebida preferida de indígenas, esclavos y soldados —a veces con efectos festivos no deseados—.

Cuando ese jugo fermenta, se convierte en una bebida con bajo contenido alcohólico; y si se destila, se transforma en aguardiente de caña. Con maduración en barrica, ese aguardiente termina convirtiéndose en ron. Es decir: el guarapo es el origen más temprano del ron caribeño.

El prepararlo no tiene misterio:

  1. Se pela la caña (o no, según la región)
  2. Se pasa por un trapiche o molino para extraer el jugo
  3. Se filtra y se sirve frío
  4. Opcional: unas gotas de lima o hielo

No necesita receta larga, ni mezclador, ni cristalería: solo caña fresca, una prensa una lima y un vaso.

 

Juan Bosch en Benidorm España
Juan Bosch en Benidorm España

 

El mabí de bejuco: una bebida taína que sigue viva

 

Juan Bosch, cuentos, exilios y bebidas: el guarapo de caña y el mabí de bejuco

 

El mabí (o mabí de bejuco) es una bebida tradicional del Caribe que no proviene de la caña de azúcar, sino de la corteza de una planta trepadora llamada bejuco de indio. Su origen es precolombino: ya era consumida por los taínos mucho antes de la colonización europea, y ha llegado hasta hoy como una bebida casera y popular en República Dominicana, Puerto Rico y otras islas.

A diferencia del guarapo, el mabí no es un jugo directo: es una infusión fermentada. Primero se hierve la corteza del bejuco con agua y azúcar morena o miel; después se cuela y se deja fermentar en botellas de vidrio bien cerradas durante uno o dos días. Esa fermentación es ligera: genera gas natural y un nivel muy bajo de alcohol (1–2%). El resultado es una bebida dulce al principio, con un final ligeramente amargo y efervescente.

No es una bebida turística ni comercial: es una receta familiar, transmitida por tradición oral, preparada en casas, comunidades rurales o pequeños comercios locales aunque tambien existen versiones embotelladas industriales. Durante siglos se hizo sin medidas exactas ni marcas, solo con tres elementos: corteza, agua y azúcar. Por eso se considera una bebida heredada, no inventada: sobrevivió al colonialismo, al azúcar industrial y a la modernización alimentaria.

Cómo se prepara tradicionalmente:

  1. Se lava y hierve la corteza del bejuco en agua con azúcar o miel.
  2. Se deja reposar y se cuela.
  3. Se embotella y se deja fermentar 24–48 horas.
  4. Se enfría y se sirve bien frío (nunca con hielo).

Hoy se sigue vendiendo en botellas—muchas veces de refresco— y se consume como bebida refrescante, digestiva y culturalmente identitaria. Para muchos, beber mabí es beber historia: una receta taína anterior a la República Dominicana, anterior incluso a la llegada del ron.

 

 

¿Por qué estas dos bebidas y no un cóctel?

Hablar de Juan Bosch a través del guarapo y del mabí no es un ejercicio de exotismo ni una búsqueda de rarezas caribeñas. Si el guarapo representa una bebida sencilla y popular, el mabí representa la memoria indigena del Caribe, el ancestro taíno cuya historia oficial no se escribió.

Juan Bosch no era bebedor de alcohol. Bebía ocasionalmente estas dos bebidas sencillas y también le gustaba la Coca Cola, un capítulo aparte. Bebidas —guarapo y mabí—que además representan buena parte de aquello que él reivindicaba, la sencillez, lo autóctono y lo autentico de la dominicanidad.

Cuando Juan Bosch llegó a la presidencia en 1963, tomó una decisión que parecía pequeña pero no lo era: reemplazar los licores importados que se servían en el Palacio Nacional y ofrecer en su lugar guarapo de caña, mabí de bejuco, agua de coco y café. No era un gesto folclórico ni moralista, sino una declaración silenciosa: la dignidad de un país como bebida, no necesita alcohol ni tampoco importarla de fuera.

Por eso, elegir un cóctel elegante habría sido traicionar el punto de partida. Bosch no brindaba con cristalería fina, y sus personajes tampoco.

 

Juan Bosch con un refresco de Coca Cola
Juan Bosch toma una de sus bebidas favoritas, un refresco de Coca Cola

 

Brindis

Por los que pasaron por el poder sin olvidar el camino de polvo que lleva a su pueblo.
Por las bebidas servidas en un humilde vaso lleno de pueblo, sencillez y memoria.

Alzamos el guarapo de caña —dulce y directo—
y el mabí de bejuco—fermentado y antiguo—
para brindar por Juan Bosch, el escritor, narrador antes que presidente, exiliado muchas veces, pero siempre presentes sus raíces dominicanas.

Salud, profesor Bosch.

 

 

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Pablo Gamarci Bernard

Redactor.   Viajero. Webmaster de la web. Diseñador gráfico y editorial, edición de audio y video. Miembro de ACPI (Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana).



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