26 Feb Louise Bennett-Coverley y el Punch Planteur: voz del pueblo de Jamaica, sabor del Caribe
Jamaica tiene muchas voces, pero pocas como la de Miss Lou. Poeta, narradora, actriz, cronista, folklorista y embajadora cultural, Louise Bennett-Coverley convirtió la lengua del pueblo —el patois jamaicano— en un arte mayor. No escribía para la gente, sino con la gente. Y en cada poema, como en cada sorbo de un buen Punch Planteur jamaicano, se mezclaban ritmo, dulzura, picardía y orgullo caribeño.
Con una sonrisa traviesa, mezcla de risa contagiosa y una lengua afilada en patois jamaicano, esta poeta y folclorista defendió como nadie la cultura popular, la dignidad de lo cotidiano y el poder de la tradición oral.

Biografía breve: Miss Lou, madre de la cultura jamaicana
Nacida en 1919 en Kingston, Jamaica. Louise Bennett fue una pionera en muchos sentidos. Fue la primera mujer negra en estudiar en la Royal Academy of Dramatic Art (RADA) de Londres, y desde allí conquistó radios, teatros y libros con un arma insólita: el patois jamaicano. En una época en la que el inglés británico era símbolo de prestigio, Miss Lou decidió que el habla del pueblo también era poesía. La BBC le dio un micrófono, el Caribe le entregó su folclore y Jamaica la proclamó ícono nacional.
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Actriz, educadora, ensayista, personalidad radiofónica y televisiva y, sobre todo, poeta del pueblo. Su programa infantil «Ring Ding» marcó a varias generaciones, y sus columnas de radio y libros de cuentos convirtieron la sabiduría oral en literatura viva. Fue reconocida con la Orden del Mérito de Jamaica, y ser Miembro de la Excelentísima Orden del Imperio Británico (Member of the Order of the British Empire), doctorados honoris causa y el cariño eterno de su gente.
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Un Caribe que habla con su acento
Louise Bennett fue más que jamaicana: fue caribeña hasta la médula. Su defensa del “Nation Language” —el lenguaje de la nación, ese criollo vivo que se hablaba en las calles y no en los despachos— fue una revolución lingüística para toda la región. Inspiró a poetas de Trinidad, Barbados y Guyana a reivindicar sus dialectos, sus ritmos y sus relatos.
En su poema más célebre, «Colonization in Reverse», retrató con ironía y brillantez la migración masiva de jamaicanos a Inglaterra. El Caribe le devolvía la visita al Imperio. Ella misma lo dijo en verso:
“Jamaica people colonizin’
Englan in reverse.”
Representación de «Colonization in Reverse» (Colonización al revés), uno de los poemas más concidos de la Honorable Louise Bennett-Coverley (se pueden activar los subtitulos o el doblaje automatico), ofrecido por Jamaica Information Service.
Miss Lou no solo usó el idioma de su pueblo, sino que celebró sus comidas, sus juegos, su música, sus abuelas parlanchinas, sus niños inquietos, sus dichos. Y también sus bebidas.
Obra destacada: Jamaica Labrish (1966)
Publicada con un prólogo del gran intelectual Rex Nettleford, Jamaica Labrish es mucho más que un libro: es una transcripción poética del alma de Jamaica. Dividido en secciones temáticas como City Life, War Time y Politics, esta colección reúne 128 poemas escritos completamente en patois.

Portada del libro de poemas «Jamaica Labrish», de Louise Bennett-Coverley, conocida como «Miss Lou», en 1966
Cada poema suena como si Miss Lou nos hablara al oído. Es un libro para leer en voz alta, para sentir el ritmo de la calle, el humor del mercado, la sabiduría popular. Labrish significa «cháchara», «cotilleo», pero también «vida que se cuenta». Así era la literatura de Miss Lou: un espejo ruidoso, divertido y afilado de su pueblo.
Fue un acto de insumisión lingüística. De amor a las raíces. Y de altísima calidad literaria.

¿Y el alcohol? Solo como contexto
A diferencia de otros autores de esta serie, Miss Lou no fue amiga declarada de los tragos fuertes. Su bebida favorita era el Schweppes Bitter Lemon, y su vida se inclinó más por el teatro, la radio y la poesía que por las barras y los brindis. Sin embargo, en la Jamaica que ella retrató con tanta fidelidad, el rum punch y sus variantes estaban siempre presentes: en fiestas, celebraciones, cuentos y canciones.
Por eso, aunque Miss Lou no escribió sobre alcohol ni lo utilizó como símbolo, el Punch Planteur —una bebida caribeña con ron, jugos tropicales y un toque de granadina— puede considerarse un homenaje simbólico: una bebida alegre, generosa y colorida, perfecta para brindar por la identidad cultural que ella ayudó a construir.

El cóctel: Punch Planteur (Planter’s Punch)
Origen: Caribe anglófono y francófono, especialmente Jamaica y Martinica.
Inspiración: Los ponches de las plantaciones coloniales, con jugos tropicales y ron.
Sabor: Equilibrado entre lo ácido, lo dulce y lo fuerte. Un trago de celebración.
Receta tradicional del Planter’s Punch (según la IBA)
- 4,5 cl de ron jamaicano
- 1,5 cl de jugo de lima (recién exprimido)
- 3 cl de jugo de caña de azúcar (o azúcar moreno disuelto)
- Opcional: jugo de naranja, piña o granadina para darle color y complejidad
- Servir con hielo picado en vaso alto
- Decorar con una rodaja de naranja o piña
Versión recomendada para el brindis por Miss Lou:
Añadir un toque de jugo de mango y una ramita de menta fresca. Para un cóctel más “Labrish”: tropical, fresco y lleno de historia.
Brindis final
Miss Lou no necesitó traducciones: habló con la lengua de su pueblo, y el mundo la entendió. Fue embajadora de una Jamaica hablada en voz alta, en verso, con cadencia. Su poesía era como un ponche bien hecho: mezcla de ingredientes humildes, vibrante en colores y siempre compartido.
Hoy, alzamos el vaso con Punch Planteur y decimos:
To Miss Lou — who made every word sing, and every laugh count. Cheers!
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Redactor. Viajero. Webmaster de la web. Diseñador gráfico y editorial, edición de audio y video. Miembro de ACPI (Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana).



































