Escrito inspirado en las berenjenas citadas en la novela Amor en tiempos de cólera, de Gabriel García Márquez

La receta de berenjenas de Gabriel García Márquez en Cien años de Soledad

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La armonía tan anhelada culminó por donde menos lo esperaban, en una cena de gala en que sirvieron un plato delicioso y que Fermina Daza no logró identificar, a pesar de su aversión por la hortaliza morada, entre otras cosas, por un episodio en su infancia orquestado por su padre. La elegante dama, empezó con una buena ración, pero le gustó tanto que repitió con otra igual, y estaba lamentando no servirse otra tercera por remilgos de urbanidad.

No hace falta adentrarse a otros escritores caribeños, ya que, con analizar sólo una obra de Gabriel García Márquez, nos es suficiente para creer que su verdadera musa era la comida caribeña. Algún ingrediente mágico debe contener esta tierra, para que provoque las más variopintas sensaciones en sus escritores y que no conforme, también involucre a sus personajes.

Las berenjenas, sentían el llamado de la exuberancia y la cálida humedad de estas tierras que paren al más mínimo contacto. Ellas sabían que aquí se convertirían en objeto del deseo; que serían el sustento de muchas familias y que las llamarían la carne de los pobres. Las berenjenas sabían casi de todo ya que, como los porteros, se colaban en todas las casas, tanto en palacios como el de Casalduero, donde el doctor Juvenal Urbino, en la Cartagena de Gabo, confundía el olor del cianuro con las embriagadoras almendras amargas.

 

Escrito inspirado en las berenjenas citadas en la novela Amor en tiempos de cólera, de Gabriel García Márquez

 

O entre los fogones de alguna familia humilde en cualquier rincón del Caribe donde, para hacer rendir la carne de cerdo, las asan y la mezclan en el guiso, con abundante cilantro y ají gustoso, del que pica. provocando casi la muerte por placer. De no ser porque estas no desprenden el olor característico de los amores contrariados, el doctor Urbino hubiera agradecido que se les incorporaran unas pocas de almendras a su último puré. O Florentino Ariza no le hubiera puesto la condición de no comer berenjenas a su propuesta de casamiento.

La famosa receta que tanto gustaba a Fermina Ariza del puré con limón, aceite de sésamo y semillas de ajonjolí, que se licua luego de asar este suculento fruto comestible, y se unta con ganas en unos chips de pan de pita tostado, una hojuela de casabe o un cracker, pudo haber llegado al Caribe junto con a los asentamientos sirio-libio-palestino del principio del siglo pasado.

Las berenjenas habitan en cualquier parte de un hogar caribeño, como Pedro por su casa, se dejan hacer con ellas lo que sea, desde un guiso, un puré, un pastelón, en forma de piononos entrelazadas con el seductor plátano maduro, en encurtidos y hasta en forma de dulces. Te recomiendo que aprendas a sacarle todo el partido a las berenjenas, que te familiarices con ellas, aprendas a comerlas en todas sus formas, pero ten cuidado de guardar la compostura social, no sea que de tanto comerlas te propongan matrimonio, te las den a comer perfumadas con almendras amargas o que entre delirios alegres tus ratos libres deseando ponerle a una de tus hijas su nombre bien amado.

 

Escrito inspirado en las berenjenas citadas en la novela Amor en tiempos de cólera, de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez

 

  • Escrito inspirado en las berenjenas citadas en la novela Amor en tiempos de cólera, de Gabriel García Márquez, 1985.

 


Portada de la novela «Amor en tiempos de cólera», de Gabriel García Márquez

 

Fotografías: cortesía de Harry Ransom Center, The University of Texas at Austin
©editorial Planeta, S.A 

 

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Chef dominicano, embajador culinario de su país; ideólogo del Centro de Superación Gastronómica Supérate; productor de Masterchef RD. El tiene el honor de haber tenido el primer restaurante dominicano de alta cocina en España: El Colmado (2009 -2013). Ha inaugurado, "El patio de Martín Omar", un restaurante especializado en experiencias gastronómicas.



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