23 Oct El ojo que piensa, la palabra que permanece: homenaje a José Mármol
Tiempo de lectura estimado: 4 minutosLa Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 2026 rindió homenaje al poeta y ensayista dominicano José Mármol con una programación que celebró más de cuatro décadas de creación literaria y acercó su obra y pensamiento a nuevas generaciones de lectores en la República Dominicana.
La literatura también encuentra formas de celebrar a quienes han dedicado su vida a explorar el mundo de las palabras. En la República Dominicana, esa celebración tuvo como protagonista a José Mármol, poeta, ensayista y filósofo cuya trayectoria ocupó un lugar central en la XXVIII Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 2026.
Del 24 de septiembre al 4 de octubre, la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte acogió esta edición de la feria, que reconoció a Mármol como autor homenajeado por sus aportes a las letras y al pensamiento dominicano. La distinción convirtió su obra en uno de los ejes de una programación cultural orientada a promover el encuentro entre los libros, sus autores y el público.
Un homenaje que llevó la poesía más allá de las páginas
La conmemoración tomó forma en el pabellón dedicado al escritor, concebido como un espacio para recorrer más de cuatro décadas de creación literaria y descubrir distintas facetas de su universo intelectual.
Entre los elementos destacados figuró El ojo del arúspice, primer libro de poemas de Mármol, publicado en 1984. La presencia de esta obra permitió situar los comienzos de su trayectoria dentro de un recorrido más amplio por su producción literaria. El espacio también incorporó recursos de audio para que los visitantes pudieran escuchar poemas, acercándose a la sonoridad, el ritmo y la musicalidad de una escritura que adquiere otra dimensión cuando se escucha en voz alta.

La programación incluyó, además, José, la isla, un performance poético presentado en el Pabellón de las Buenas Palabras. Esta propuesta trasladó la poesía del autor a un formato escénico y amplió las posibilidades de encuentro entre su obra y los asistentes. La iniciativa reflejó una de las dimensiones más interesantes de este tipo de homenajes: la posibilidad de presentar la literatura como una experiencia viva, capaz de dialogar con otras expresiones artísticas.
En conjunto, el pabellón, las propuestas escénicas y las novedades editoriales dieron al homenaje una dimensión que trascendió el reconocimiento ceremonial. La obra de José Mármol se convirtió en un punto de encuentro entre distintas maneras de experimentar la literatura: leerla, escucharla, interpretarla y reflexionar sobre ella.
La trayectoria detrás del reconocimiento
La elección de José Mármol como autor homenajeado responde a una carrera de más de cuatro décadas que ha contribuido al desarrollo de la poesía dominicana contemporánea.

El escritor ha construido una obra en la que el lenguaje, la conciencia y el pensamiento ocupan un lugar esencial. Su formación filosófica ha acompañado una búsqueda literaria que explora las posibilidades expresivas de la palabra y sus vínculos con las preguntas fundamentales de la experiencia humana.
Desde El ojo del arúspice hasta títulos como Lenguaje del mar, su producción ha explorado una poesía que no se limita a describir la realidad, sino que invita a interrogarla. En 2012 recibió el XII Premio Casa de América de Poesía Americana por Lenguaje del mar, mientras que un año después en 2013 obtuvo el Premio Nacional de Literatura de la República Dominicana.

Su labor ensayística también ha contribuido a la reflexión sobre la creación literaria, el lenguaje y las generaciones de escritores dominicanos. Esta combinación de poesía y pensamiento ayuda a comprender el alcance de un reconocimiento que no se limita a celebrar libros publicados, sino que distingue una trayectoria intelectual con presencia en distintos ámbitos de la cultura.
Un reconocimiento que trasciende la feria
La agenda de reconocimientos a José Mármol también tuvo una dimensión académica con el otorgamiento de un doctorado honoris causa en Humanidades por parte de la Universidad APEC (UNAPEC), el 28 de septiembre, en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito.

La investidura reconoció sus contribuciones a la literatura, la reflexión filosófica, la educación y el desarrollo cultural dominicano. El reconocimiento amplió el alcance de la celebración de su trayectoria, destacando la relación entre la creación literaria y el pensamiento humanístico.
Durante el acto, José Mármol reflexionó sobre el papel de la educación y las humanidades ante los avances tecnológicos, y defendió la lectura, la escritura y la poesía como herramientas fundamentales para formar ciudadanos con pensamiento crítico.

Su intervención puso de relieve una cuestión que conecta su obra con los desafíos contemporáneos: la necesidad de preservar espacios para el pensamiento, la sensibilidad y el diálogo en una sociedad marcada por la transformación tecnológica. Desde esta perspectiva, la literatura no representa únicamente una expresión artística, sino también una vía para cuestionar el presente y comprender mejor la experiencia humana.
El legado como punto de encuentro
El homenaje a José Mármol adquiere un significado particular cuando se observa desde el propósito de una feria del libro: propiciar que las obras circulen, encuentren nuevos lectores y permanezcan en la conversación cultural más allá de sus autores.
El pabellón, las lecturas en audio, la propuesta escénica y las nuevas publicaciones ofrecieron distintas maneras de acercarse a su producción. Cada iniciativa contribuyó a presentar su legado desde una perspectiva diferente, ya fuera mediante el recorrido por sus libros, la escucha de sus poemas o la exploración de su trayectoria intelectual.
Para las nuevas generaciones, el encuentro con la obra de Mármol puede representar una entrada a una poesía que invita a pensar, cuestionar y descubrir el lenguaje como una forma de comprender la experiencia humana desde un autor dominicano. Su reconocimiento también permite recordar que la literatura dominicana se construye a través de autores cuyas obras dialogan con su tiempo y, al mismo tiempo, dejan preguntas abiertas para el futuro.

Dedicarle la XXVIII Feria Internacional del Libro de Santo Domingo fue una forma de celebrar una trayectoria consolidada y reafirmar la importancia de mantener vivas las voces literarias del país. La conmemoración no solo destacó los reconocimientos acumulados por el escritor, sino que abrió un espacio para volver a sus libros y descubrir nuevas maneras de leerlos.
Porque el legado de un autor no se mide únicamente por los premios que recibe, sino también por la capacidad de sus palabras para seguir encontrando un lugar en el corazón y la mente de los lectores, despertar preguntas y formar parte de la memoria cultural de una nación.




