09 Oct Virginia Read Escobal: «Cuando escribo para niños y niñas mi mayor ilusión es que me lean»
Virginia Read, la autora dominicana habla de Dos casas, una isla / De kay, yon sèl zile, incluido en la Colección IBBY-UNESCO de libros destacados para jóvenes lectores en lenguas indígenas y en peligro de extinción.
Virginia Read nació en Santo Domingo y se graduó de Arquitectura en la UNPHU. Publicó su primer libro en 2005 y desde entonces ha desarrollado una trayectoria centrada en la literatura infantil y juvenil. Entre sus obras figuran Días de sol radiante, Noches de luna nueva, El pacto de Guani, Lleva un libro en la maleta, Un maestro en la montaña y Dos casas, una isla. En 2024 recibió el Premio Anual de Literatura Infantil y Juvenil Aurora Tavárez Belliard por Miel de viejas.
En esta conversación, la autora habla del libro que presenta a dos niños que viven en lados distintos de La Española, del poder de la literatura para despertar empatía y de su camino de la arquitectura a la escritura.

Virginia Read Escobal
SCP: Dos casas, una isla presenta a dos niños que viven en diferentes lados de La Española y que, a pesar de sus diferencias, terminan encontrándose. ¿Qué historia quería contar a través de ese encuentro y qué esperaba que los lectores comprendieran al conocer la realidad del otro?
VR: Quise contar la misma historia, pero replicada en las dos partes de la isla. Con un niño y una niña que tienen los mismos sentimientos, las mismas ganas de jugar, y que además viven en dos realidades distintas.
Y dejar la posibilidad de dialogar sobre un encuentro, donde las pelotas quedan en el tejado de ambos vecinos.
SCP: La obra invita a mirar las diferencias entre ambos lados de la isla, pero también aquello que los conecta. ¿Qué papel cree que puede desempeñar la literatura infantil en la construcción de una mirada más respetuosa hacia la diversidad, la identidad y la convivencia?
VR: La magia de la literatura infantil, y de toda literatura, es que te permite vivir la experiencia de otros en tu propia piel. Puedes contar lo que le sucede a un personaje, pero también lo que piensa y siente. Con suerte, pueden surgir la curiosidad y la empatía.

SCP: Su libro fue incluido en la Colección IBBY-UNESCO a partir de sus versiones en español y criollo haitiano. ¿Qué significa para usted que una historia nacida en el Caribe llegue a una colección internacional dedicada a visibilizar lenguas y culturas?
VR: Cuando escribo para niños y niñas, mi mayor ilusión es que me lean, y cuantos más, mejor.
Y si además la obra, que no encontró editorial para ser publicada en la República Dominicana, alcanza un reconocimiento internacional y de prestigio, produce una enorme satisfacción, junto a la esperanza de abrir puertas a otros autores de la isla.
SCP: Usted estudió Arquitectura y luego desarrolló una trayectoria importante en la literatura infantil y juvenil. ¿Qué la llevó a pasar de la arquitectura a la escritura y qué experiencias han marcado la evolución de su carrera como autora?
VR: Por circunstancias de la vida, no pude ejercer la Arquitectura en España. Pero la creatividad forma parte de mi existencia desde bien pequeña. Amo leer, dibujar y cualquier expresión artística.
Vivir lejos de mi tierra hizo que recreara para mis hijos muchos episodios de mi infancia. Historias que acabaron convirtiéndose en cuentos y novelas que fueron editándose.
Compartir con los lectores y ver sus emociones al verse identificados con lo que escribía me dio la certeza de que mi verdadera vocación es escribir.

SCP: A través de iniciativas como «Lleva un libro en la maleta», también ha trabajado para acercar la lectura a escuelas y bibliotecas dominicanas. ¿Qué ha aprendido de ese contacto directo con los lectores y qué nuevos proyectos o historias le gustaría llevarles en el futuro?
VR: Ese contacto con lectores resultó ser bien distinto si visitaba un colegio privado o una escuela pública. Me di cuenta de la enorme brecha entre ambos sistemas, una situación que podía salvarse desde los libros de calidad y la lectura a demanda en el sistema público.
En cuanto un niño o niña tiene acceso a libros de literatura infantil y juvenil, y además variados en la temática, a través del manejo de la palabra su mente se abre a un universo de posibilidades de comunicación y de soluciones.
Escriba lo que escriba, me apasiona la lucha social, el héroe o la heroína de los que nadie habla, las amistades que se perciben imposibles, los viajes con calamidades y el poder destructivo y curativo de la naturaleza.
Ahora mismo tengo un par de proyectos que estoy concluyendo, una novela juvenil y un cuento… que tienen un poco de todo lo anterior.

Axel Nicolás Espinal Lora
Creador de contenido, editor y estudiante de Comunicación Corporativa de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM)
